Educación ambiental en Chile

Siempre me llama la atención los recipientes para disponer algún tipo de residuo sólido domiciliario en espacios públicos: papel, vidrio, orgánico y/o plástico. Éstos, que son pocos, se ubican en las esquinas de las calles y casi nunca contienen el tipo de basura indicada.

Hace algunas semanas y tras visitar la obra caminera de una empresa vial en el sur de Chile me sorprendió el nivel de organización que mantenían los trabajadores para disponer Residuos Sólidos Industriales (RISes). Si bien aquel adecuado acto era un compromiso ambiental obligatorio, que formaba parte de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto, también era probable encontrarse con otro escenario… basura por cualquier lado.

Pese a esto, había un detalle que lo cambiaba todo: el personal de la obra recibió educación ambiental. A través de una empresa externa se había capacitado a un gran porcentaje del equipo, donde no sólo se había entregado información legal sobre asuntos ambientales, sino que se hizo hincapié en la transversalidad de la materia. Es decir, que al romper la normativa y contaminar, implica amenazar el bienestar de las generaciones venideras.educacion-ambiental

En este caso, hablamos de una empresa privada que se preocupa de invertir en charlas ambientales para sus trabajadores. Lamentablemente, en Chile no existe un programa de educación ambiental potente. El Ministerio de Educación sólo incluye unidades de contenido básico para Comprensión del Medio (Ciencias Naturales en mis tiempos). De esta forma se hace complicado enseñarles desde pequeños cómo proteger y valorar el medio ambiente.

No se trata de mostrar cómo se planta un árbol o cuidar una planta, sino presentar las reales implicancias de lo que ocurre con la desforestación, el agotamiento de los recursos naturales, los fenómenos climáticos, la desconsiderada emisión de gases y quiénes producen basura y dónde va a parar.

La educación ambiental se inicia formalmente en el año 1994, cuando se crea la Ley 19300, Bases Generales del Medio Ambiente. El Estado asume como deber la promoción de la educación ambiental; sin embargo la sistematización de esta política no se ha hecho correctamente, debido a la confusión en manejo de conceptos, el rol secundario que ocupa en los establecimientos educacionales y a falta de capacitación docente para impartir esta materia.

Es de esperar que con la nueva institucionalidad ambiental se promuevan iniciativas de educación ambiental, modificando las actuales. Sin duda, este sería un gran paso para acercarnos a la realidad y tomar conicencia de cómo nuestras acciones son potenciales destructoras del medio ambiente. Aún estamos a tiempo.

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